He vuelto.... Mi ultimo reto fue en julio. Las vacaciones, el comienzo de la faena diaria, algún que otro mes complicado de ocupaciones extras y también, porque no decirlo... algún chef imposible para mi. He aprovechado este evento para acercarme otra vez por aquí porque comienzo otra vez en una período de horas de estudio que no sé si me va a dejar mucho tiempo.
Creo tenemos que tenemos mucho que agradecer a Hirma Hirmodora. Se ha volcado a ayudarnos a muchos. Algunos han pedido receta y otros nos hemos aprovechado de lo que han pedido los demás. Graciassss!
Tenía ganas de hacer otra receta para este reto de Christian Escribà, concretamente los "nachos de hojaldre", pero tuve un dilema. Una de las salsas que acompañan los nachos se elabora partiendo de una crema pastelera. Yo suelo cocinar para mi y puedo aprovechar lo que suelo preparar para 2 o 3 veces, pero lo que no me apetece es hacer una crema pastelera para tener que tirarla, ya que no me conviene ni a mi ni a mi hijo. A veces pasa que cocinas para 4 y solo estás tu.
Bueno, sin más demora os voy a presentar mi plato. No es de los más espectaculares, pero si estaba bien rico.
INGREDIENTES
Para 3 ramequines (o ramekines) de 9 cm:
- lámina de pasta brisa o quebrada
- 40 gr de harina de trigo
- 40 gr de avellana pelada y triturada
- 40 gr de mantequillla
- 40 gr de azúcar moreno
- 1 manzana Golden
- 25 gr de azúcar moreno
- 1/4 de cucharadita de canela
- 20 gr de nueces picadas
- 15 gr de pasas sultanas
- 2 galletas tipo Maria, estas son con semillas
- Ralladura de 1/2 limón
- Azúcar glas para adornar
PREPARACIÓN
Bueno, hubiera sido más genuino haber preparado la masa quebrada casera, pero todavía tenía en casa una lámina en el congelador de las navidades y había que aprovecharla.
Con un plato de mayor diámetro que los ramequines marcar los 3 círculos en la masa. Cortarlos y forrar los recipientes previamente untados con mantequilla. Cortar los bordes y meter en la nevera hasta que hagamos el resto de elaboraciones.
Precalentar el horno a 165 ºC arriba y abajo.
Vamos con la crumble. En una picadora triturar las avellanas hasta conseguir una arenilla. En un bol poner las avellanas trituradas, la harina de trigo, la mantequilla fria y el azúcar moreno y mezclar con las manos hasta conseguir unas migas. A mi me ha quedado un poco más untuosa, quizás un poco más de harina o de avellana triturada. Reservar también en la nevera.

Aquí tenemos los ingredientes para el relleno (los moldes están en la nevera, la foto es de la mise en place, pero ya que la había sacado...).
Por último, antes de hornear, hay que prepara el relleno. Picar y trocear en daditos la manzana. Picar las nueces y las pasas. Trocear con las manos las galletas y en un bol mezclar todos los ingredientes, incluidos la canela y el azúcar moreno. Por último, añadir la ralladura del medio limón.

Poner la crumble cubriendo el relleno y hornear durante unos 40 minutos a 165º C o hasta que la crumble esté dorada. Cuidado que no se queme para que no amargue y se estropee toda la elaboración. Bueno, siempre se puede comer lo de dentro. Pero mejor no.
En un papel de hornear o un folio, dibujar una manzanita y recortarla.
Cuando nuestros crumbles brutales estén fríos adornar su superficie con azúcar glas.
Se puede disfrutar de este dulce en el mismo molde o desmoldarlo, como más os guste.





































